LUNA DE PLATA DE LOS DERECHOS HUMANOS S.XX
Autora: Ana María López Expósito
En sus textos la palabra escrita fue resistencia al desvelar con su valentía las raíces de las desigualdades, mediante un grito lúdico, contra el silencio impuesto a las mujeres egipcias durante siglos. Me estoy refiriendo a la doctora psiquiatra, escritora y pensadora egipcia Nawal El Saadawi que en una ocasión escribió: “Nada es más peligroso que la verdad en un mundo que miente”, me atrevo a pensar que el peligro se convirtió en su sombra cuando empezó a escribir. Su conexión con los Derechos Humanos abarca temáticas distintas: luchando contra la opresión de las mujeres, su defensa de justicia y la libertad de expresión en el mundo árabe creando la Fundación Árabe para los Derechos Humanos y la de Mujeres Árabes Solidarias en 1982, primera organización feminista legal egipcia. En 1972 escribió Mujeres y el sexo denunciando la práctica de la mutilación genital femenina que la llevó a perder su trabajo con un alto cargo como funcionaria en la Sanidad Pública. Con solo 6 años sufrió una mutilación en los órganos genitales femeninos que la marcaron de por vida, escribió Nawal en La hija de Isis p.18 según Wikipedia, puede haber alguna práctica más cruel que esta, me pregunto. Por creer en Anwar Saddat y criticar su política acabó en la cárcel y deja testimonio de ello en su libro Memorias de la Cárcel de mujeres. Quedó en libertad en 1981 con el presidente Hosni Mubarak. Su nombre una puerta que amaneció en el horizonte del recato. Mujer del Nilo River, de palabra de arena, viento y tormento. Semilla de fuego, espejo de verdades y secretos, Adenium obesum del desierto. Su activismo puede decirse que transcendió el género. Luchó por las mujeres, en paralelo por los pobres y oprimidos. Enemiga del imperialismo, capitalismo y desigualdades. Participó en movimientos como Occupy Wall Street, apoyando la solidaridad global. Podría decirse que su crimen fue pensar, escribir, hacer obra social, algo contradictorio a los valores humanos. Cabe mencionar un fragmento según la IA de uno de sus textos: Mujer en punto cero. “No soy una mujer, soy un ser humano”, en un mundo construido para negar su voz. Probablemente su vida como un testimonio, una confesión autobiográfica.«Todos los hombres que he conocido solo me han inspirado un deseo: el de alzar la mano y dejarla caer con fuerza sobre su rostro». Así comienza la notable historia de Firdaus la protagonista de la novela de rebelión contra una sociedad fundada en mentiras, hipocresía, brutalidad y opresión. La historia de Firdaus es la historia de una mujer empujada hasta el límite más tenebroso por la desesperación. A pesar de todo su sufrimiento y desesperanza, esa mujer estimuló en todas las personas que, fueron testigos de los momentos finales de su vida, una necesidad de desafiar y superar todas las fuerzas que arrebatan a los seres humanos su derecho a vivir, a amar y a ser libres. Esto escribió Nawal en1983. Fuiste propiedad usada vasija escarlata con dueños. Insurrección serena, tu matrimonio explotación. Caminas sin clemencia, faro encendido de futuras generaciones, tu verdad se transformó en mar, quebraste alambradas y diques. Para no volver a un cielo que te destruyó. Rompiste candados invisibles del miedo y te convertiste en alondra ibis entre dunas y confines del Sahara. Muchos la han descrito como “La Simón de Beauvoir árabe”, ante esto ella afirmaba que era más libre. Fue una adelantada a su tiempo, relata a BBC Mundo Hoda Badram, amiga cercana de El Saadawi. A su vez le confesó que la primera carta que escribió en su vida la dirigió a Dios. Le comunicaba que no entendía como sus hermanos que no sacaban buenas notas, ni trabajaban, recibían mejor trato y regalos que ella. así: “Querido Dios, se supone que eres la Justicia. Entonces, ¿cómo puedes discriminar entre mi hermano y yo? Es injusto. Así que, si no eres justo, no estoy lista para creer en ti”. “Luego tuve miedo y quemé la carta. Tampoco sabía la dirección adonde mandarla”, escribió ella misma. Su trabajo a pesar de las adversidades, cárcel y exilio fue reconocido con galardones como el Premio de la Paz Sean McBride (2012) de la oficina internacional por la Paz, y el Premio Norte-Sur del Consejo de Europa (2004). Títulos honoríficos de universidades de todo el mundo y, en 2020, la revista Time la nombró una de las 100 mujeres del año, dedicándole una portada. “Moriré, y morirás. Lo importante es cómo vives hasta que mueres”, indicaba la cuenta de Twitter de la autora el día de su fallecimiento. “El mundo está lleno de hombres que predican la virtud y practican la injusticia”. Guardo bajo mi almohada una frase que escribí para ella: Su voz permanece como una luna de plata sobre Siwa, recordándonos que la libertad también puede escribirse.











