LA ingVASIÓN DEL ingLÉS

LA ingVASIÓN DEL ingLÉS

Anahí Seri Murciano

El idioma inglés, que durante un milenio fue una insignificante lengua germánica entre muchas, inició su gran expansión en el siglo XX, de la mano de los EUA (entonces EEUU), ascendidos a primera potencia mundial tras la II GM. Si a día de hoy aún no la podemos considerar lingua franca universal es debido a países como España, donde, por causas difíciles de determinar, los niveles de conocimientos de inglés dejan mucho que desear en toda la población. Sin embargo, es un idioma que no parece haber perdido la pátina que adquirió en los años 50 y 60; se aprecia el toque anglosajón que, desde su punto de vista, confiere caché a una palabra. El toque puede ser diminuto, por ejemplo ese apóstrofo que algunos comerciantes incorporan a sus rótulos en español: pera’s y manzana’s. Otros se creen más listos y lo ponen en inglés: apple’s and pear’s , que también es incorrecto, pues el indica plural. No sabe uno si felicitar al primero que tuvo la idea por su creatividad y desenfado o regañarle por no prestar atención a la gramática. Los españoles, no les hacen ascos a los vocablos ingleses. Prueba de ello es el gran númerode anglicismos que se han incorporado al español, con o sin intervención de la Real Academia. Este fenómeno, llamado “préstamo lingüístico” (en realidad no es un préstamo pues no se plantea ninguna devolución), es un mecanismo común, asumido con naturalidad, cuyo uso no presenta problemas a los hablantes. Pero a los académicos de la lengua, los profesionales del idioma, se les presenta, creo, una tarea formidable. Darle entrada en nuestro diccionario a una palabra forastera implica tomar unas cuantas decisiones, y nos imaginamos que no siempre será fácil alcanzar el consenso. Comenzando por la ortografía: ¿la respetamos para que la palabra quede reconocible (whisky y no güisqui) o la adaptamos para facilitar la pronunciación correcta (beisbol en lugar de baseball)? La ortografía es hasta cierto punto arbitraria, y nuestras preferencias en parte subjetivas; estos dos sencillos ejemplos nos dan una idea de las dificultades que entraña el asunto y de por qué no se ha podido seguir siempre el mismo criterio. La palabra beisbol ha quedado bien, siguiendo el modelo de fútbol como también ocurre con vóleibol. La grafía es discreta y fonéticamente muy próxima a la pronunciación original. Pero no todos los términos relacionados con el deporte reciben este tratamiento. La i latina de penalti no tiene mayor importancia, pero en inglés penalty (que se traduce por “castigo”) es esdrújula (pénalti). Probablemente se ha optado por convertirla en llana para que suene más natural al insertarla en texto español. En español las palabras esdrújulas no son tan abundantes. Hay vocablos difíciles de “españolizar”.¿Qué hacemos con hardware, thriller, copyright? Intentar reproducir la pronunciación con el alfabeto español no da buenos resultados (jardgüer, zríler, cópirait), o eso es lo que habrán pensado los académicos, y por tanto han preferido no mojarse. Luego están los verbos. A ver cómo conjugamos hack, test, flirt .. .¿yo jaco, tú testas, él flirta, ? La solución de la Academia no es mala: hackear, testear, flirtear, y ya podemos disfrutar de todas las sutilezas de las conjugaciones verbales españolas (yo jaquearía, tú estás testeando, él flirteara o flirtease) sin renunciar a esos lexemas que tan modernos lucen. Sería un atraso tener que decir que yo accedería a datos informáticos sin estar autorizado, que tú estás poniendo a prueba y que él coqueteara o coquetease. Muchos de estos anglicismos, como sucede con otros extranjerismos, están sujetos a modas; hay expresiones que son “la palabra del verano”, otras se instalan definitivamente en nuestra lengua. A veces desaparecen tras haber estado durante un tiempo prestando un buen servicio. Un ejemplo de esto último es la palabra living, en su acepción de “cuarto de estar”, que también ejemplifica lo que se podría llamar una."confusión gramatical”. La palabra tuvo gran éxito en España, pero a los angloparlantes les debe haber sonado bastante extraña. El origen está, obviamente, en la palabra living room. Y no tiene nada de malo abreviar las palabras, pero no así. El inglés tiene tendencia a la premodificación, es decir, a que las palabras que modifican, o dan significado, a un sustantivo, se coloquen delante de este mientras que en español solemos postmodificar, poniéndolas detrás: chocolate cake, pastel de chocolate; middle class, clase media; notebook, libro de notas.. . Estas tres expresiones tratan de pasteles, clases (de población) y libros; la cosa no va de chocolates, mitades ni de notas. Análogamente, un living room es básicamente una habitación, un cuarto; la palabra que va delante especifica: es para vivir, o para la vida, o donde se vive. Suena un poco raro, pero tampoco es peor que “sala de estar”. Si la retraducimos literalmente, sale being room, un término que suena aun peor que el living. Pero esta palabra sin mayor importancia nos lleva a algo que tiene más miga: el ing. Nótese que lo he puesto en minúsculas porque no le estoy haciendo propaganda a ningún banco. Se trata de una desinencia, es decir, un morfema flexivo pospuesto a la raíz. Qué bien que se entiende todo mirando en el DRAE, ¿verdad? A los lingüistas nos gustan estos nombres altisonantes. Pues bien, ing es una sílaba fácil de pronunciar; viene a sonar como en “bingo” o en “cinco”. En España nunca nos encontramos con la desinencia ing al final de palabra; en inglés, en cambio, es muy común. Por ejemplo playing, waiting, working , shopping .. . La mayoría de la gente identifica estas formas verbales con el gerund«io: jugando, esperando, trabajando .. . efectivamente esa es una función que cumplen, pero hay otras más; el ing inglés da mucho de sí. Se usa con frecuencia como un sustantivo, sobre todo cuando es el sujeto de la oración, mientras que en español emplearíamos el infinitivo: Smoking is bad for you/ Fumar es malo para ti. Do you like cooking?/¿te gusta cocinar? Con el verbo en ing pasa un poco como con el apóstrofe, que se considera algo muy inglés, casi icónico, muy característico de esta lengua. Eso podría ser parte de la explicación de por qué hay tanta afición a ese fragmento de palabra. La persona que dice “voy a correr “ muestra una actitud diferente ante esta actividad que quien anuncia “voy a hacer running”. El que hace running va bien equipado, se controla el pulso, lleva un registro de sus proezas .. bueno, es la impresión que da, sobre todo si pronuncia bien la “u” de running, lo cual me temo que solo hace una minoría. Pero eso no es nada comparado con una palabra que, por fortuna, parece estar más o menos desaparecida: el footing. Se toma una palabra inglesa, el sustantivo foot, en español pie, y se le añade la desinencia ing como si fuera un verbo. La palabra footing, nótese, nació en Francia. Fueron los franceses los que dieron vida a este engendro, es decir: los franceses, o los hablantes de francés, toman prestado un sustantivo inglés, le añaden ing, también prestado, y deciden que significa “correr”.. Justamente los franceses, que tan orgullosos están de su excelsa lengua, que combaten los anglicismos con tanto ahínco, se inventan una falso préstamo inglés. Para colmo, la palabra existe en inglés como sustantivo y significa “base, fundamento”. Del invento ese hace ya unos años, y actualmente en Francia se usa running y jogging, las mismas palabras que emplean los angloparlantes. Pero esto no es nada en comparación con lo que son capaces de hacer los españoles para mostrar su creatividad a la hora de manipular lexemas mezclando lenguas alegremente. Lo primero fue el puenting. Buscamos en el DRAE y, mira por dónde, ahí está la palabreja con su explicación: deporte de riesgo que consiste en tirarse al vacío desde un puente u otro lugar elevado, sujeto por una cuerda elástica que se ancla al punto de partida y al cuerpo del saltador. Bien explicado. En inglés se dice bungee jumping, o sea, salto con cuerda elástica. Y así podría llamarse en español; sin embargo la RAE recomienda “puentismo”, que remite a senderismo y atletismo, palabra cien por cien española, pero que poco éxito ha tenido. Luego vinieron vueling, vending, edredoning etc, falsos préstamos que muchas personas parecen no distinguir de los auténticos, como lo son, por ejemplo, zapping y birdwatching. Pero hay una confusión que es de mayor calado: la cuestión del parking (o parquin si seguimos los consejos de la RAE) y del camping. Me atrevo a afirmar que la mayoría de los españoles están convencidos de que estas palabras, en inglés, significan aparcamiento (en el sentido de lugar donde estacionar un vehículo) y campamento (con instalaciones para turistas), respectivamente. Pues no. A lo que nosotros llamamos camping los ingleses le dicen camping site, y el lugar donde dejar el coche, que para nosotros es un parkin o parquin, se denomina car park. Parking y camping son, en inglés correcto, formas verbales que pueden hacer de sujeto y objeto: Parking is difficult here in the afternoon. Es difícil aparcar aquí por la tarde. Let’s go camping this summer! -Vayámonos de acampada este verano. De estas palabras, las que más necesitará el turista que viajan por lugares de habla inglesa son car park y camping site. Son palabras fáciles de utilizar y que no nos plantean problemas como por ejemplo el plural de parking o parquin: ¿ dos parkings, tres párquines, cuatro párquins? Los británicos y estadounidenses no tienen ese problema al no tener que usar parking en plural. Ellos dicen car parks y parking lots, respectivamente. Lo mismo ocurre con camping; lo correcto es decir, por ejemplo, we have been at two camping sites y te quitas de encima el plural campings, que creo que cualquier persona no analfabeta reconoce, cuando menos, como algo extraño, si no como una aberración ortográfica. No sé si el hecho de que los españoles sean aficionados a jugar con la lengua inglesa es algo que los angloparlantes se toman como un honor o por el contrario les parece una agresión. En realidad, el inglés es una lengua con la que a los propios ingleses les gusta jugar: Lewis Caroll, por ejemplo, es conocido y admirado por sus ocurrentes juegos de palabras. Pero claro, no vamos a comparar al autor de ”Alicia en el país de las maravillas“ con gente que más que tomar prestado lo que hace es robar, y usa las palabras sin mezclarlas con el español pero de manera muy osada desde el punto de vista gramatical, fonológico, ortográfico y semántico. Siguen unos ejemplos, por si algún lector o lectora piensa que exagero: friki, versión española de freaky. Se utiliza como nombre lo que en inglés es un adjetivo, se lo pronuncia mal (aunque de manera coherente con la ortografía españolizada), se le da un significado muy concreto que poco tiene que ver con el sentido original. Mucho éxito entre los jóvenes ha tenido es el término fashion (moda); al contrario que en el caso anterior, un sustantivo inglés se convierte en adjetivo dando lugar a frases como “estás muy fashion hoy”, que repugnan a cualquier fan de las lenguas.¿fan? LA ingVASIÓN DEL ingLÉS El idioma inglés, que durante un milenio fue una insignificante lengua germánica entre muchas, inició su gran expansión en el siglo XX, de la mano de los EUA (entonces EEUU), ascendidos a primera potencia mundial tras la II GM. Si a día de hoy aún no la podemos considerar lingua franca universal es debido a países como España, donde, por causas difíciles de determinar, los niveles de conocimientos de inglés dejan mucho que desear en toda la población. Sin embargo, es un idioma que no parece haber perdido la pátina que adquirió en los años 50 y 60; se aprecia el toque anglosajón que, desde su punto de vista, confiere caché a una palabra. El toque puede ser diminuto, por ejemplo ese apóstrofo que algunos comerciantes incorporan a sus rótulos en español: pera’s y manzana’s. Otros se creen más listos y lo ponen en inglés: apple’s and pear’s , que también es incorrecto, pues el indica plural. No sabe uno si felicitar al primero que tuvo la idea por su creatividad y desenfado o regañarle por no prestar atención a la gramática. Los españoles, no les hacen ascos a los vocablos ingleses. Prueba de ello es el gran númerode anglicismos que se han incorporado al español, con o sin intervención de la Real Academia. Este fenómeno, llamado “préstamo lingüístico” (en realidad no es un préstamo pues no se plantea ninguna devolución), es un mecanismo común, asumido con naturalidad, cuyo uso no presenta problemas a los hablantes. Pero a los académicos de la lengua, los profesionales del idioma, se les presenta, creo, una tarea formidable. Darle entrada en nuestro diccionario a una palabra forastera implica tomar unas cuantas decisiones, y nos imaginamos que no siempre será fácil alcanzar el consenso. Comenzando por la ortografía: ¿la respetamos para que la palabra quede reconocible (whisky y no güisqui) o la adaptamos para facilitar la pronunciación correcta (beisbol en lugar de baseball)? La ortografía es hasta cierto punto arbitraria, y nuestras preferencias en parte subjetivas; estos dos sencillos ejemplos nos dan una idea de las dificultades que entraña el asunto y de por qué no se ha podido seguir siempre el mismo criterio. La palabra beisbol ha quedado bien, siguiendo el modelo de fútbol como también ocurre con vóleibol. La grafía es discreta y fonéticamente muy próxima a la pronunciación original. Pero no todos los términos relacionados con el deporte reciben este tratamiento. La i latina de penalti no tiene mayor importancia, pero en inglés penalty (que se traduce por “castigo”) es esdrújula (pénalti). Probablemente se ha optado por convertirla en llana para que suene más natural al insertarla en texto español. En español las palabras esdrújulas no son tan abundantes. Hay vocablos difíciles de “españolizar”.¿Qué hacemos con hardware, thriller, copyright? Intentar reproducir la pronunciación con el alfabeto español no da buenos resultados (jardgüer, zríler, cópirait), o eso es lo que habrán pensado los académicos, y por tanto han preferido no mojarse. Luego están los verbos. A ver cómo conjugamos hack, test, flirt .. .¿yo jaco, tú testas, él flirta, ? La solución de la Academia no es mala: hackear, testear, flirtear, y ya podemos disfrutar de todas las sutilezas de las conjugaciones verbales españolas (yo jaquearía, tú estás testeando, él flirteara o flirtease) sin renunciar a esos lexemas que tan modernos lucen. Sería un atraso tener que decir que yo accedería a datos informáticos sin estar autorizado, que tú estás poniendo a prueba y que él coqueteara o coquetease. Muchos de estos anglicismos, como sucede con otros extranjerismos, están sujetos a modas; hay expresiones que son “la palabra del verano”, otras se instalan definitivamente en nuestra lengua. A veces desaparecen tras haber estado durante un tiempo prestando un buen servicio. Un ejemplo de esto último es la palabra living, en su acepción de “cuarto de estar”, que también ejemplifica lo que se podría llamar una."confusión gramatical”. La palabra tuvo gran éxito en España, pero a los angloparlantes les debe haber sonado bastante extraña. El origen está, obviamente, en la palabra living room. Y no tiene nada de malo abreviar las palabras, pero no así. El inglés tiene tendencia a la premodificación, es decir, a que las palabras que modifican, o dan significado, a un sustantivo, se coloquen delante de este mientras que en español solemos postmodificar, poniéndolas detrás: chocolate cake, pastel de chocolate; middle class, clase media; notebook, libro de notas.. . Estas tres expresiones tratan de pasteles, clases (de población) y libros; la cosa no va de chocolates, mitades ni de notas. Análogamente, un living room es básicamente una habitación, un cuarto; la palabra que va delante especifica: es para vivir, o para la vida, o donde se vive. Suena un poco raro, pero tampoco es peor que “sala de estar”. Si la retraducimos literalmente, sale being room, un término que suena aun peor que el living. Pero esta palabra sin mayor importancia nos lleva a algo que tiene más miga: el ing. Nótese que lo he puesto en minúsculas porque no le estoy haciendo propaganda a ningún banco. Se trata de una desinencia, es decir, un morfema flexivo pospuesto a la raíz. Qué bien que se entiende todo mirando en el DRAE, ¿verdad? A los lingüistas nos gustan estos nombres altisonantes. Pues bien, ing es una sílaba fácil de pronunciar; viene a sonar como en “bingo” o en “cinco”. En España nunca nos encontramos con la desinencia ing al final de palabra; en inglés, en cambio, es muy común. Por ejemplo playing, waiting, working , shopping .. . La mayoría de la gente identifica estas formas verbales con el gerund«io: jugando, esperando, trabajando .. . efectivamente esa es una función que cumplen, pero hay otras más; el ing inglés da mucho de sí. Se usa con frecuencia como un sustantivo, sobre todo cuando es el sujeto de la oración, mientras que en español emplearíamos el infinitivo: Smoking is bad for you/ Fumar es malo para ti. Do you like cooking?/¿te gusta cocinar? Con el verbo en ing pasa un poco como con el apóstrofe, que se considera algo muy inglés, casi icónico, muy característico de esta lengua. Eso podría ser parte de la explicación de por qué hay tanta afición a ese fragmento de palabra. La persona que dice “voy a correr “ muestra una actitud diferente ante esta actividad que quien anuncia “voy a hacer running”. El que hace running va bien equipado, se controla el pulso, lleva un registro de sus proezas .. bueno, es la impresión que da, sobre todo si pronuncia bien la “u” de running, lo cual me temo que solo hace una minoría. Pero eso no es nada comparado con una palabra que, por fortuna, parece estar más o menos desaparecida: el footing. Se toma una palabra inglesa, el sustantivo foot, en español pie, y se le añade la desinencia ing como si fuera un verbo. La palabra footing, nótese, nació en Francia. Fueron los franceses los que dieron vida a este engendro, es decir: los franceses, o los hablantes de francés, toman prestado un sustantivo inglés, le añaden ing, también prestado, y deciden que significa “correr”.. Justamente los franceses, que tan orgullosos están de su excelsa lengua, que combaten los anglicismos con tanto ahínco, se inventan una falso préstamo inglés. Para colmo, la palabra existe en inglés como sustantivo y significa “base, fundamento”. Del invento ese hace ya unos años, y actualmente en Francia se usa running y jogging, las mismas palabras que emplean los angloparlantes. Pero esto no es nada en comparación con lo que son capaces de hacer los españoles para mostrar su creatividad a la hora de manipular lexemas mezclando lenguas alegremente. Lo primero fue el puenting. Buscamos en el DRAE y, mira por dónde, ahí está la palabreja con su explicación: deporte de riesgo que consiste en tirarse al vacío desde un puente u otro lugar elevado, sujeto por una cuerda elástica que se ancla al punto de partida y al cuerpo del saltador. Bien explicado. En inglés se dice bungee jumping, o sea, salto con cuerda elástica. Y así podría llamarse en español; sin embargo la RAE recomienda “puentismo”, que remite a senderismo y atletismo, palabra cien por cien española, pero que poco éxito ha tenido. Luego vinieron vueling, vending, edredoning etc, falsos préstamos que muchas personas parecen no distinguir de los auténticos, como lo son, por ejemplo, zapping y birdwatching. Pero hay una confusión que es de mayor calado: la cuestión del parking (o parquin si seguimos los consejos de la RAE) y del camping. Me atrevo a afirmar que la mayoría de los españoles están convencidos de que estas palabras, en inglés, significan aparcamiento (en el sentido de lugar donde estacionar un vehículo) y campamento (con instalaciones para turistas), respectivamente. Pues no. A lo que nosotros llamamos camping los ingleses le dicen camping site, y el lugar donde dejar el coche, que para nosotros es un parkin o parquin, se denomina car park. Parking y camping son, en inglés correcto, formas verbales que pueden hacer de sujeto y objeto: Parking is difficult here in the afternoon. Es difícil aparcar aquí por la tarde. Let’s go camping this summer! -Vayámonos de acampada este verano. De estas palabras, las que más necesitará el turista que viajan por lugares de habla inglesa son car park y camping site. Son palabras fáciles de utilizar y que no nos plantean problemas como por ejemplo el plural de parking o parquin: ¿ dos parkings, tres párquines, cuatro párquins? Los británicos y estadounidenses no tienen ese problema al no tener que usar parking en plural. Ellos dicen car parks y parking lots, respectivamente. Lo mismo ocurre con camping; lo correcto es decir, por ejemplo, we have been at two camping sites y te quitas de encima el plural campings, que creo que cualquier persona no analfabeta reconoce, cuando menos, como algo extraño, si no como una aberración ortográfica. No sé si el hecho de que los españoles sean aficionados a jugar con la lengua inglesa es algo que los angloparlantes se toman como un honor o por el contrario les parece una agresión. En realidad, el inglés es una lengua con la que a los propios ingleses les gusta jugar: Lewis Caroll, por ejemplo, es conocido y admirado por sus ocurrentes juegos de palabras. Pero claro, no vamos a comparar al autor de ”Alicia en el país de las maravillas“ con gente que más que tomar prestado lo que hace es robar, y usa las palabras sin mezclarlas con el español pero de manera muy osada desde el punto de vista gramatical, fonológico, ortográfico y semántico. Siguen unos ejemplos, por si algún lector o lectora piensa que exagero: friki, versión española de freaky. Se utiliza como nombre lo que en inglés es un adjetivo, se lo pronuncia mal (aunque de manera coherente con la ortografía españolizada), se le da un significado muy concreto que poco tiene que ver con el sentido original. Mucho éxito entre los jóvenes ha tenido es el término fashion (moda); al contrario que en el caso anterior, un sustantivo inglés se convierte en adjetivo dando lugar a frases como “estás muy fashion hoy”, que repugnan a cualquier fan de las lenguas.¿fan? LA ingVASIÓN DEL ingLÉS El idioma inglés, que durante un milenio fue una insignificante lengua germánica entre muchas, inició su gran expansión en el siglo XX, de la mano de los EUA (entonces EEUU), ascendidos a primera potencia mundial tras la II GM. Si a día de hoy aún no la podemos considerar lingua franca universal es debido a países como España, donde, por causas difíciles de determinar, los niveles de conocimientos de inglés dejan mucho que desear en toda la población. Sin embargo, es un idioma que no parece haber perdido la pátina que adquirió en los años 50 y 60; se aprecia el toque anglosajón que, desde su punto de vista, confiere caché a una palabra. El toque puede ser diminuto, por ejemplo ese apóstrofo que algunos comerciantes incorporan a sus rótulos en español: pera’s y manzana’s. Otros se creen más listos y lo ponen en inglés: apple’s and pear’s , que también es incorrecto, pues el indica plural. No sabe uno si felicitar al primero que tuvo la idea por su creatividad y desenfado o regañarle por no prestar atención a la gramática. Los españoles, no les hacen ascos a los vocablos ingleses. Prueba de ello es el gran númerode anglicismos que se han incorporado al español, con o sin intervención de la Real Academia. Este fenómeno, llamado “préstamo lingüístico” (en realidad no es un préstamo pues no se plantea ninguna devolución), es un mecanismo común, asumido con naturalidad, cuyo uso no presenta problemas a los hablantes. Pero a los académicos de la lengua, los profesionales del idioma, se les presenta, creo, una tarea formidable. Darle entrada en nuestro diccionario a una palabra forastera implica tomar unas cuantas decisiones, y nos imaginamos que no siempre será fácil alcanzar el consenso. Comenzando por la ortografía: ¿la respetamos para que la palabra quede reconocible (whisky y no güisqui) o la adaptamos para facilitar la pronunciación correcta (beisbol en lugar de baseball)? La ortografía es hasta cierto punto arbitraria, y nuestras preferencias en parte subjetivas; estos dos sencillos ejemplos nos dan una idea de las dificultades que entraña el asunto y de por qué no se ha podido seguir siempre el mismo criterio. La palabra beisbol ha quedado bien, siguiendo el modelo de fútbol como también ocurre con vóleibol. La grafía es discreta y fonéticamente muy próxima a la pronunciación original. Pero no todos los términos relacionados con el deporte reciben este tratamiento. La i latina de penalti no tiene mayor importancia, pero en inglés penalty (que se traduce por “castigo”) es esdrújula (pénalti). Probablemente se ha optado por convertirla en llana para que suene más natural al insertarla en texto español. En español las palabras esdrújulas no son tan abundantes. Hay vocablos difíciles de “españolizar”.¿Qué hacemos con hardware, thriller, copyright? Intentar reproducir la pronunciación con el alfabeto español no da buenos resultados (jardgüer, zríler, cópirait), o eso es lo que habrán pensado los académicos, y por tanto han preferido no mojarse. Luego están los verbos. A ver cómo conjugamos hack, test, flirt .. .¿yo jaco, tú testas, él flirta, ? La solución de la Academia no es mala: hackear, testear, flirtear, y ya podemos disfrutar de todas las sutilezas de las conjugaciones verbales españolas (yo jaquearía, tú estás testeando, él flirteara o flirtease) sin renunciar a esos lexemas que tan modernos lucen. Sería un atraso tener que decir que yo accedería a datos informáticos sin estar autorizado, que tú estás poniendo a prueba y que él coqueteara o coquetease. Muchos de estos anglicismos, como sucede con otros extranjerismos, están sujetos a modas; hay expresiones que son “la palabra del verano”, otras se instalan definitivamente en nuestra lengua. A veces desaparecen tras haber estado durante un tiempo prestando un buen servicio. Un ejemplo de esto último es la palabra living, en su acepción de “cuarto de estar”, que también ejemplifica lo que se podría llamar una."confusión gramatical”. La palabra tuvo gran éxito en España, pero a los angloparlantes les debe haber sonado bastante extraña. El origen está, obviamente, en la palabra living room. Y no tiene nada de malo abreviar las palabras, pero no así. El inglés tiene tendencia a la premodificación, es decir, a que las palabras que modifican, o dan significado, a un sustantivo, se coloquen delante de este mientras que en español solemos postmodificar, poniéndolas detrás: chocolate cake, pastel de chocolate; middle class, clase media; notebook, libro de notas.. . Estas tres expresiones tratan de pasteles, clases (de población) y libros; la cosa no va de chocolates, mitades ni de notas. Análogamente, un living room es básicamente una habitación, un cuarto; la palabra que va delante especifica: es para vivir, o para la vida, o donde se vive. Suena un poco raro, pero tampoco es peor que “sala de estar”. Si la retraducimos literalmente, sale being room, un término que suena aun peor que el living. Pero esta palabra sin mayor importancia nos lleva a algo que tiene más miga: el ing. Nótese que lo he puesto en minúsculas porque no le estoy haciendo propaganda a ningún banco. Se trata de una desinencia, es decir, un morfema flexivo pospuesto a la raíz. Qué bien que se entiende todo mirando en el DRAE, ¿verdad? A los lingüistas nos gustan estos nombres altisonantes. Pues bien, ing es una sílaba fácil de pronunciar; viene a sonar como en “bingo” o en “cinco”. En España nunca nos encontramos con la desinencia ing al final de palabra; en inglés, en cambio, es muy común. Por ejemplo playing, waiting, working , shopping .. . La mayoría de la gente identifica estas formas verbales con el gerund«io: jugando, esperando, trabajando .. . efectivamente esa es una función que cumplen, pero hay otras más; el ing inglés da mucho de sí. Se usa con frecuencia como un sustantivo, sobre todo cuando es el sujeto de la oración, mientras que en español emplearíamos el infinitivo: Smoking is bad for you/ Fumar es malo para ti. Do you like cooking?/¿te gusta cocinar? Con el verbo en ing pasa un poco como con el apóstrofe, que se considera algo muy inglés, casi icónico, muy característico de esta lengua. Eso podría ser parte de la explicación de por qué hay tanta afición a ese fragmento de palabra. La persona que dice “voy a correr “ muestra una actitud diferente ante esta actividad que quien anuncia “voy a hacer running”. El que hace running va bien equipado, se controla el pulso, lleva un registro de sus proezas .. bueno, es la impresión que da, sobre todo si pronuncia bien la “u” de running, lo cual me temo que solo hace una minoría. Pero eso no es nada comparado con una palabra que, por fortuna, parece estar más o menos desaparecida: el footing. Se toma una palabra inglesa, el sustantivo foot, en español pie, y se le añade la desinencia ing como si fuera un verbo. La palabra footing, nótese, nació en Francia. Fueron los franceses los que dieron vida a este engendro, es decir: los franceses, o los hablantes de francés, toman prestado un sustantivo inglés, le añaden ing, también prestado, y deciden que significa “correr”.. Justamente los franceses, que tan orgullosos están de su excelsa lengua, que combaten los anglicismos con tanto ahínco, se inventan una falso préstamo inglés. Para colmo, la palabra existe en inglés como sustantivo y significa “base, fundamento”. Del invento ese hace ya unos años, y actualmente en Francia se usa running y jogging, las mismas palabras que emplean los angloparlantes. Pero esto no es nada en comparación con lo que son capaces de hacer los españoles para mostrar su creatividad a la hora de manipular lexemas mezclando lenguas alegremente. Lo primero fue el puenting. Buscamos en el DRAE y, mira por dónde, ahí está la palabreja con su explicación: deporte de riesgo que consiste en tirarse al vacío desde un puente u otro lugar elevado, sujeto por una cuerda elástica que se ancla al punto de partida y al cuerpo del saltador. Bien explicado. En inglés se dice bungee jumping, o sea, salto con cuerda elástica. Y así podría llamarse en español; sin embargo la RAE recomienda “puentismo”, que remite a senderismo y atletismo, palabra cien por cien española, pero que poco éxito ha tenido. Luego vinieron vueling, vending, edredoning etc, falsos préstamos que muchas personas parecen no distinguir de los auténticos, como lo son, por ejemplo, zapping y birdwatching. Pero hay una confusión que es de mayor calado: la cuestión del parking (o parquin si seguimos los consejos de la RAE) y del camping. Me atrevo a afirmar que la mayoría de los españoles están convencidos de que estas palabras, en inglés, significan aparcamiento (en el sentido de lugar donde estacionar un vehículo) y campamento (con instalaciones para turistas), respectivamente. Pues no. A lo que nosotros llamamos camping los ingleses le dicen camping site, y el lugar donde dejar el coche, que para nosotros es un parkin o parquin, se denomina car park. Parking y camping son, en inglés correcto, formas verbales que pueden hacer de sujeto y objeto: Parking is difficult here in the afternoon. Es difícil aparcar aquí por la tarde. Let’s go camping this summer! -Vayámonos de acampada este verano. De estas palabras, las que más necesitará el turista que viajan por lugares de habla inglesa son car park y camping site. Son palabras fáciles de utilizar y que no nos plantean problemas como por ejemplo el plural de parking o parquin: ¿ dos parkings, tres párquines, cuatro párquins? Los británicos y estadounidenses no tienen ese problema al no tener que usar parking en plural. Ellos dicen car parks y parking lots, respectivamente. Lo mismo ocurre con camping; lo correcto es decir, por ejemplo, we have been at two camping sites y te quitas de encima el plural campings, que creo que cualquier persona no analfabeta reconoce, cuando menos, como algo extraño, si no como una aberración ortográfica. No sé si el hecho de que los españoles sean aficionados a jugar con la lengua inglesa es algo que los angloparlantes se toman como un honor o por el contrario les parece una agresión. En realidad, el inglés es una lengua con la que a los propios ingleses les gusta jugar: Lewis Caroll, por ejemplo, es conocido y admirado por sus ocurrentes juegos de palabras. Pero claro, no vamos a comparar al autor de ”Alicia en el país de las maravillas“ con gente que más que tomar prestado lo que hace es robar, y usa las palabras sin mezclarlas con el español pero de manera muy osada desde el punto de vista gramatical, fonológico, ortográfico y semántico. Siguen unos ejemplos, por si algún lector o lectora piensa que exagero: friki, versión española de freaky. Se utiliza como nombre lo que en inglés es un adjetivo, se lo pronuncia mal (aunque de manera coherente con la ortografía españolizada), se le da un significado muy concreto que poco tiene que ver con el sentido original. Mucho éxito entre los jóvenes ha tenido es el término fashion (moda); al contrario que en el caso anterior, un sustantivo inglés se convierte en adjetivo dando lugar a frases como “estás muy fashion hoy”, que repugnan a cualquier fan de las lenguas.¿fan? LA ingVASIÓN DEL ingLÉS.docxLA ingVASIÓN DEL ingLÉS.docx LA ingVASIÓN DEL ingLÉS El idioma inglés, que durante un milenio fue una insignificante lengua germánica entre muchas, inició su gran expansión en el siglo XX, de la mano de los EUA (entonces EEUU), ascendidos a primera potencia mundial tras la II GM. Si a día de hoy aún no la podemos considerar lingua franca universal es debido a países como España, donde, por causas difíciles de determinar, los niveles de conocimientos de inglés dejan mucho que desear en toda la población. Sin embargo, es un idioma que no parece haber perdido la pátina que adquirió en los años 50 y 60; se aprecia el toque anglosajón que, desde su punto de vista, confiere caché a una palabra. El toque puede ser diminuto, por ejemplo ese apóstrofo que algunos comerciantes incorporan a sus rótulos en español: pera’s y manzana’s. Otros se creen más listos y lo ponen en inglés: apple’s and pear’s , que también es incorrecto, pues el indica plural. No sabe uno si felicitar al primero que tuvo la idea por su creatividad y desenfado o regañarle por no prestar atención a la gramática. Los españoles, no les hacen ascos a los vocablos ingleses. Prueba de ello es el gran númerode anglicismos que se han incorporado al español, con o sin intervención de la Real Academia. Este fenómeno, llamado “préstamo lingüístico” (en realidad no es un préstamo pues no se plantea ninguna devolución), es un mecanismo común, asumido con naturalidad, cuyo uso no presenta problemas a los hablantes. Pero a los académicos de la lengua, los profesionales del idioma, se les presenta, creo, una tarea formidable. Darle entrada en nuestro diccionario a una palabra forastera implica tomar unas cuantas decisiones, y nos imaginamos que no siempre será fácil alcanzar el consenso. Comenzando por la ortografía: ¿la respetamos para que la palabra quede reconocible (whisky y no güisqui) o la adaptamos para facilitar la pronunciación correcta (beisbol en lugar de baseball)? La ortografía es hasta cierto punto arbitraria, y nuestras preferencias en parte subjetivas; estos dos sencillos ejemplos nos dan una idea de las dificultades que entraña el asunto y de por qué no se ha podido seguir siempre el mismo criterio. La palabra beisbol ha quedado bien, siguiendo el modelo de fútbol como también ocurre con vóleibol. La grafía es discreta y fonéticamente muy próxima a la pronunciación original. Pero no todos los términos relacionados con el deporte reciben este tratamiento. La i latina de penalti no tiene mayor importancia, pero en inglés penalty (que se traduce por “castigo”) es esdrújula (pénalti). Probablemente se ha optado por convertirla en llana para que suene más natural al insertarla en texto español. En español las palabras esdrújulas no son tan abundantes. Hay vocablos difíciles de “españolizar”.¿Qué hacemos con hardware, thriller, copyright? Intentar reproducir la pronunciación con el alfabeto español no da buenos resultados (jardgüer, zríler, cópirait), o eso es lo que habrán pensado los académicos, y por tanto han preferido no mojarse. Luego están los verbos. A ver cómo conjugamos hack, test, flirt .. .¿yo jaco, tú testas, él flirta, ? La solución de la Academia no es mala: hackear, testear, flirtear, y ya podemos disfrutar de todas las sutilezas de las conjugaciones verbales españolas (yo jaquearía, tú estás testeando, él flirteara o flirtease) sin renunciar a esos lexemas que tan modernos lucen. Sería un atraso tener que decir que yo accedería a datos informáticos sin estar autorizado, que tú estás poniendo a prueba y que él coqueteara o coquetease. Muchos de estos anglicismos, como sucede con otros extranjerismos, están sujetos a modas; hay expresiones que son “la palabra del verano”, otras se instalan definitivamente en nuestra lengua. A veces desaparecen tras haber estado durante un tiempo prestando un buen servicio. Un ejemplo de esto último es la palabra living, en su acepción de “cuarto de estar”, que también ejemplifica lo que se podría llamar una."confusión gramatical”. La palabra tuvo gran éxito en España, pero a los angloparlantes les debe haber sonado bastante extraña. El origen está, obviamente, en la palabra living room. Y no tiene nada de malo abreviar las palabras, pero no así. El inglés tiene tendencia a la premodificación, es decir, a que las palabras que modifican, o dan significado, a un sustantivo, se coloquen delante de este mientras que en español solemos postmodificar, poniéndolas detrás: chocolate cake, pastel de chocolate; middle class, clase media; notebook, libro de notas.. . Estas tres expresiones tratan de pasteles, clases (de población) y libros; la cosa no va de chocolates, mitades ni de notas. Análogamente, un living room es básicamente una habitación, un cuarto; la palabra que va delante especifica: es para vivir, o para la vida, o donde se vive. Suena un poco raro, pero tampoco es peor que “sala de estar”. Si la retraducimos literalmente, sale being room, un término que suena aun peor que el living. Pero esta palabra sin mayor importancia nos lleva a algo que tiene más miga: el ing. Nótese que lo he puesto en minúsculas porque no le estoy haciendo propaganda a ningún banco. Se trata de una desinencia, es decir, un morfema flexivo pospuesto a la raíz. Qué bien que se entiende todo mirando en el DRAE, ¿verdad? A los lingüistas nos gustan estos nombres altisonantes. Pues bien, ing es una sílaba fácil de pronunciar; viene a sonar como en “bingo” o en “cinco”. En España nunca nos encontramos con la desinencia ing al final de palabra; en inglés, en cambio, es muy común. Por ejemplo playing, waiting, working , shopping .. . La mayoría de la gente identifica estas formas verbales con el gerund«io: jugando, esperando, trabajando .. . efectivamente esa es una función que cumplen, pero hay otras más; el ing inglés da mucho de sí. Se usa con frecuencia como un sustantivo, sobre todo cuando es el sujeto de la oración, mientras que en español emplearíamos el infinitivo: Smoking is bad for you/ Fumar es malo para ti. Do you like cooking?/¿te gusta cocinar? Con el verbo en ing pasa un poco como con el apóstrofe, que se considera algo muy inglés, casi icónico, muy característico de esta lengua. Eso podría ser parte de la explicación de por qué hay tanta afición a ese fragmento de palabra. La persona que dice “voy a correr “ muestra una actitud diferente ante esta actividad que quien anuncia “voy a hacer running”. El que hace running va bien equipado, se controla el pulso, lleva un registro de sus proezas .. bueno, es la impresión que da, sobre todo si pronuncia bien la “u” de running, lo cual me temo que solo hace una minoría. Pero eso no es nada comparado con una palabra que, por fortuna, parece estar más o menos desaparecida: el footing. Se toma una palabra inglesa, el sustantivo foot, en español pie, y se le añade la desinencia ing como si fuera un verbo. La palabra footing, nótese, nació en Francia. Fueron los franceses los que dieron vida a este engendro, es decir: los franceses, o los hablantes de francés, toman prestado un sustantivo inglés, le añaden ing, también prestado, y deciden que significa “correr”.. Justamente los franceses, que tan orgullosos están de su excelsa lengua, que combaten los anglicismos con tanto ahínco, se inventan una falso préstamo inglés. Para colmo, la palabra existe en inglés como sustantivo y significa “base, fundamento”. Del invento ese hace ya unos años, y actualmente en Francia se usa running y jogging, las mismas palabras que emplean los angloparlantes. Pero esto no es nada en comparación con lo que son capaces de hacer los españoles para mostrar su creatividad a la hora de manipular lexemas mezclando lenguas alegremente. Lo primero fue el puenting. Buscamos en el DRAE y, mira por dónde, ahí está la palabreja con su explicación: deporte de riesgo que consiste en tirarse al vacío desde un puente u otro lugar elevado, sujeto por una cuerda elástica que se ancla al punto de partida y al cuerpo del saltador. Bien explicado. En inglés se dice bungee jumping, o sea, salto con cuerda elástica. Y así podría llamarse en español; sin embargo la RAE recomienda “puentismo”, que remite a senderismo y atletismo, palabra cien por cien española, pero que poco éxito ha tenido. Luego vinieron vueling, vending, edredoning etc, falsos préstamos que muchas personas parecen no distinguir de los auténticos, como lo son, por ejemplo, zapping y birdwatching. Pero hay una confusión que es de mayor calado: la cuestión del parking (o parquin si seguimos los consejos de la RAE) y del camping. Me atrevo a afirmar que la mayoría de los españoles están convencidos de que estas palabras, en inglés, significan aparcamiento (en el sentido de lugar donde estacionar un vehículo) y campamento (con instalaciones para turistas), respectivamente. Pues no. A lo que nosotros llamamos camping los ingleses le dicen camping site, y el lugar donde dejar el coche, que para nosotros es un parkin o parquin, se denomina car park. Parking y camping son, en inglés correcto, formas verbales que pueden hacer de sujeto y objeto: Parking is difficult here in the afternoon. Es difícil aparcar aquí por la tarde. Let’s go camping this summer! -Vayámonos de acampada este verano. De estas palabras, las que más necesitará el turista que viajan por lugares de habla inglesa son car park y camping site. Son palabras fáciles de utilizar y que no nos plantean problemas como por ejemplo el plural de parking o parquin: ¿ dos parkings, tres párquines, cuatro párquins? Los británicos y estadounidenses no tienen ese problema al no tener que usar parking en plural. Ellos dicen car parks y parking lots, respectivamente. Lo mismo ocurre con camping; lo correcto es decir, por ejemplo, we have been at two camping sites y te quitas de encima el plural campings, que creo que cualquier persona no analfabeta reconoce, cuando menos, como algo extraño, si no como una aberración ortográfica. No sé si el hecho de que los españoles sean aficionados a jugar con la lengua inglesa es algo que los angloparlantes se toman como un honor o por el contrario les parece una agresión. En realidad, el inglés es una lengua con la que a los propios ingleses les gusta jugar: Lewis Caroll, por ejemplo, es conocido y admirado por sus ocurrentes juegos de palabras. Pero claro, no vamos a comparar al autor de ”Alicia en el país de las maravillas“ con gente que más que tomar prestado lo que hace es robar, y usa las palabras sin mezclarlas con el español pero de manera muy osada desde el punto de vista gramatical, fonológico, ortográfico y semántico. Siguen unos ejemplos, por si algún lector o lectora piensa que exagero: friki, versión española de freaky. Se utiliza como nombre lo que en inglés es un adjetivo, se lo pronuncia mal (aunque de manera coherente con la ortografía españolizada), se le da un significado muy concreto que poco tiene que ver con el sentido original. Mucho éxito entre los jóvenes ha tenido es el término fashion (moda); al contrario que en el caso anterior, un sustantivo inglés se convierte en adjetivo dando lugar a frases como “estás muy fashion hoy”, que repugnan a cualquier fan de las lenguas.¿fan?


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