Las puertas mal cerradas: Análisis de las construcciones espaciales en cuatro poemas de Vicente Huidobro

Maeva Peraza Hidalgo-Gato

 

El poeta chileno Vicente Huidobro (1893-1948) es  uno de los escritores vanguardistas más importantes del siglo XX, este autor fue el fundador y uno de los exponentes más importantes del Creacionismo, movimiento literario que aboga por la libertad creativa del poeta y rechaza copiar o reproducir la obra de la naturaleza, pues el escritor es visto como un pequeño Dios, un ser superior que ostenta el poder de la creación. Huidobro a lo largo de su vida combinó la teoría y la praxis poética creando importantes manifiestos y legando a la literatura universal una obra que experimentó una evolución profunda y depurada.

 

El tema de la presente investigación es el análisis de las construcciones espaciales en cuatro poemas de Vicente Huidobro: “El Hombre alegre”, “El hombre triste”, “Nocturno” y “Nocturno” II, todos pertenecientes al libro El espejo de agua, poemario conformado por nueve obras que se sitúa en un momento de transición dentro de la creación literaria de Huidobro ya que mantiene elementos de su formación anterior, nutrida fundamentalmente por el Modernismo, pero se acopla de un modo incipiente a las necesidades de su nueva poética.

 

Este estudio tendrá como objetivos: Explicar la significación de las construcciones espaciales en cada poema, definir qué elementos conforman dichos espacios y develar las oposiciones espaciales acontecidas al interior de los textos.

 

Huidobro desarrolla una práctica poética que se inicia como subsidiaria de la tradición modernista y rápidamente empieza a desarrollar intentos renovadores dentro de esa misma tradición. En El espejo de agua podemos observar una búsqueda de la expresión propia que después cuajará en obras como Altazor.

En su poesía encontramos una valorización de la originalidad, de lo personal y lo novedoso, así como una contraposición de lo espontáneo y auténtico con lo literario, retórico y ornamental. En El espejo de agua hay estructuración de la composición, esta es la primera aproximación de Huidobro al estilo de la vanguardia, en el libro el verso se desplaza, se borran nexos discursivos y se superponen las imágenes. Los poemas presentan cuerpo breve, de cuatro a diez grupos estróficos, con versos de metro variable. Los nueve textos que conforman el libro fueron luego vertidos al francés y se incorporaron a Horizon carré.

 

A la publicación de El espejo de agua le siguió una polémica en torno a la fecha de su primera edición, ya que esta se tornó dudosa pues Huidobro afirmaba que había publicado la primera edición en 1916, en Buenos Aires, cuando iba de paso a París y dos años más tarde publicó su segunda edición en España. En los círculos literarios se comenzó a especular que el libro nunca había aparecido antes. Este hecho refleja muy bien el espíritu vanguardista que imbuía a Huidobro, pues al poeta vanguardista le interesa revolucionar y llegar primero a la innovación, tienen mentalidad de velocistas por su afán de originalidad y rapidez.

 

Los poemas tienen en común el código de la casa como figuración del límite y se abren desde espacios restringidos a abiertos a través de las ventanas, espejos o puertas y los espacios se configuran a partir de oposiciones.

 

“El hombre triste” es uno de los nueve poemas que aparece en la plaquette El espejo de agua y en este el espacio muestra un tratamiento peculiar. Un aire de melancolía recorre todo el poema, que lejos expresar los sentimientos de tristeza a través de metáforas antropocéntricas o la propia voz del sujeto lírico, visualiza en un recorrido vertiginoso a diversos espacios la imagen del dolor. En esta obra observamos la presencia de sentimientos en los elementos que se describen, todo sufre como una extensión del sufrimiento propio del sujeto lírico y en este sentido los objetos y espacios experimentan una personificación y una humanización. El siguiente fragmento ilustra lo anterior:

 

(…) En la alcoba,

Detrás de la ventana donde el jardín se muere, Las hojas lloran (…)

 

El poema hace un recorrido descriptivo y le interesa mostrarnos todo los espacios desde su visualidad y colorido, pero el sujeto lírico se encuentra perdido y ajeno, observa y describe lo que ve pero no participa de ello. Hay  ciertamente una voz inicial que muestra a un yo que sufre, pero esta se diluye a lo largo del poema para mostrarnos un sombrío recorrido por el exterior y la casa.

 

La naturaleza experimenta en el poema el mismo dolor que los objetos y el mobiliario, los ambientes son oscuros o caóticos y aluden a la idea de la muerte, que llega a su máxima expresión en los versos finales del poema.

 

Es importante para el sujeto lírico de “El Hombre triste” señalar la ubicación de los objetos y de él mismo, por lo que se encuentran en el poema múltiples frases que, iniciadas por una preposición, marcan un rumbo o una dirección, tal es el caso de:  “en la alcoba”, “en la chimenea”, “en el jardín” y “sobre mi corazón”.

 

También encontramos en el poema imágenes basadas en asociaciones dispares, fenómeno que es propio del Creacionismo. Esto puede apreciarse en el siguiente ejemplo:

 

(…)El horizonte habla,

detrás todo agonizaba.

la madre que murió sin decir nada,

trabaja en mi garganta(…)

 

Los espacios en el poema experimentan una progresión de adentro hacia fuera; la obra empieza en la intimidad de la alcoba, continua en el jardín, va hacia la calle, después hacia el horizonte y al final, con una voluntad cíclica, termina nuevamente en la habitación. El espacio interno de la casa con su intimismo y su oscuridad nocturna y la dolorosa naturaleza exterior son los que retrata Huidobro en este poema. La mirada del poeta viaja de adentro hacia afuera alternativamente y nos ofrece en esencia, en los dos casos, la imagen de un mundo oscuro donde todos sus elementos padecen una gran melancolía.

 

La voz del sujeto lírico como centro del poema pierde potestad y esta la ganan los espacios que son los verdaderos protagonistas, ellos son los que están hablando y mostrando su dolor.

 

El motivo de la puerta que está presente en otros textos simboliza la conexión interior-exterior, capital para el poema, pero también permite que entre la tristeza y que el mundo penetre en el intimismo de la casa. Por su parte el motivo del agua con una presencia recurrente en la lluvia o en el arroyo alude al llanto y a la temática del dolor.

 

Las construcciones espaciales están sustentadas en el poema a partir de oposiciones como vida-muerte y adentro-afuera.

 

Por otra parte el poema “El hombre alegre” nos ofrece igualmente un interesante trabajo con el espacio lírico. En el poema la alegría es representada mediante elementos contradictorios que aluden a una felicidad ambigua y constantemente nos ofrecen la idea de malestar y caos. El siguiente ejemplo lo puede demostrar:

 

(…)Un hombre salta en medio del sol

Sus ojos están llenos del polvo de todos los caminos y su canción ya no brota de sus labios El día se rompe contra los vidrios (…)

 

Es el agua un motivo de tristeza en este poemario, ella simboliza el llanto que acompaña al dolor, en este caso el momento que escoge el poeta para su despliegue lírico es el cese de la lluvia que anuncia consecuentemente el fin de la tristeza. Si en un inicio el sujeto lírico habla a una segunda persona con la progresión del poema este “tú” se perderá y le sucederá una voz impersonal en tercera persona, perteneciente a un sujeto que observa de lejos lo que acontece y lo muestra.

 

Si bien en el caso de “El hombre triste” la oposición espacial estaba dada desde el binomio dentro-fuera, en este caso la oposición está sustentada en el arriba-abajo que recorre todo el poema; teniendo así que las imágenes que se construyen relacionadas con lo alto como el sol, el vuelo de los pájaros, la claridad del universo estén marcadas por un tono positivo, mientras que las que aluden a lo bajo adquieran en el poema una connotación negativa, como es el caso del polvo de los caminos o del abismo.

 

El texto anuncia la oposición término-comienzo que se inicia con el cese de la lluvia y se aprecia también en la fractura del espejo, los elementos del poema pasan por un proceso de cambio perenne y definitivo, pues se borran o desaparecen los viejos y son sustituidos por nuevos:

 

(…) Ya no lloverá más

Algunas lágrimas quedan todavía

Y las angustias se han desvanecido (…)

 

Por otra parte en los dos “Nocturnos” observamos un nuevo tratamiento espacial. En estos poemas hay brevedad, concentración y presentación escueta de situaciones. En ellos se muestra un aura de misterio y se aprecia la complejidad de la proyección existencial a través de temas como la soledad, la angustia y la muerte. Mediante la noche asistimos a la creación de otro mundo donde afloran los tormentos interiores del hombre.

 

En el caso del poema “Nocturno” observamos como la construcción del espacio está matizada por la oposición afuera-adentro. La obra comienza hablándonos de la inamovilidad del tiempo que no pasa y después centra su mirada en la naturaleza nocturna exterior, en este caso volvemos a observar que esta se personifica a través del dolor y el sufrimiento, como acontece en el fragmento:

 

(…)El miedo se esparce por el aire.

Y el viento llora en el estanque (…)

 

Por otra parte los propios elementos del paisaje nos anticipan la idea que aparecerá al final del poema, pues la hoja solitaria que anuncia el fin de las cosas nos ofrece una clara visión de la muerte que se explicitará al final. En la obra la proyección espacial se vuelve interior, pues se vuelve al intimismo del hogar con su silencio y el sujeto lírico nos anuncia que alguien ha muerto aunque no explicita quien ha sido, cerrando el poema con esta interrogante y un tono pesimista.

 

En “Nocturno” apreciamos la idea del espacio detenido en la tranquilidad de la noche, las oposiciones espaciales en este poema de basan en el binomio exterior-interior, pues la mirada del sujeto lírico describe la naturaleza circundante acercándose al interior de la casa y anunciándonos la muerte de un ser querido.

 

El poema “Nocturno” II nos ofrece una visión nueva de la construcción espacial pues el espacio nocturno se convierte en un momento fantasmagórico en el que emergen las sombras que atormentan al sujeto lírico. En este caso tenemos la proyección de un espacio completamente cerrado, todo acontece en la intimidad y en el ambiente nocturno de la casa, pero la espacialidad tiende a cerrarse aun más, ya que dentro del hogar se potencia el espacio de la habitación impenetrable y oscura. Este ejemplo demuestra lo anterior:

 

(…)La pieza desierta;

Cerrada está la puerta;

Se siente irse la luz (…)

 

En el poema observamos las oposiciones luz-oscuridad y adentro-afuera, entendida en este momento como casa y alcoba que funge como un espacio aun más cerrado y privado. Es la oscuridad la que desencadena el conflicto del poema, pues los fantasmas emergen y apreciamos una personificación del mobiliario que también cobra vida:

 

(…) Las sombras salen de debajo de los muebles, y allá lejos, los objetos perdidos, Se ríen (…)

 

El sujeto lírico en este poema muestra una voz fuerte y manifiesta su temor, se siente perdido y pide ayuda, es el único caso en el que realmente expresa lo que siente de un modo explícito, mediante su propia voz, pero nadie le contesta, lo que nos brinda una sensación de soledad y de incomunicación.

 

La casa en todos los poemas aparece como un lugar íntimo y familiar, que suele ofrecer una imagen de soledad y oscuridad, el retrato de la familia aparece diluido en el de la muerte y el dolor y el sujeto lírico se muestra ajeno y distante. Son los objetos y los espacios los que revisten de humanidad estos poemas, a través de ellos descubrimos los sentimientos del  hombre y sus conflictos. Por su parte con el tratamiento de la naturaleza también acontece algo semejante, pues son sus fenómenos y comportamientos una extensión de los del poeta. Los motivos recurrentes como el agua, las hojas y las puertas, presentan significados hostiles para el sujeto lírico.  Los cuatro poemas están imbuidos por una fina melancolía y sus seres no encuentran consuelo ni en la tranquilidad del hogar, ni en lo rotundo del paisaje. Son la soledad, la desesperación y la muerte sus únicas salidas.

 

El espejo de agua muestra la transición ideoestética de un poeta hacia formas renovadoras, pero lejos de constituirse como un culto a la forma, sus versos muestran, plenos de originalidad, el sufrimiento y los anhelos propios del ser humano

 

 

Bibliografía

Bary, David: Huidobro o la vocación poética, Granada, Universidad de Granada, 1963.

Huidobro, Vicente: Obra poética, Madrid, ALLCA XXI, 2003.

Navarrete Orta, Luís: Poesía y poética en Vicente Huidobro, Caracas, Universidad central del Venezuela, 1988.

Sarabia, Rosa: La poética visual de Vicente Huidobro, Madrid, Editorial Iberoamericana, 2007.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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