Aprender a flotar es el primer paso

Aprender a flotar es el primer paso

Por Omar Ramos (escritor, periodista y abogado)

La estructura clásica, en la narrativa, responde a un inicio, luego un desarrollo o nudo que empieza a complejizarse, expandiéndose la tensión y la intensidad, hasta el desenlace o final: momento en donde se resuelve el conflicto. Pero el cuento moderno se preocupa más por “cómo se cuenta” que por “qué se cuenta”. Han disminuido la utilización de anécdotas con principio, medio y final. Ganó terreno lo ambiguo, el fragmento cargado de sentido y la exploración psicológica. Es lo que refleja con acierto el libro de cuentos Aprender a flotar, de Susana Ibáñez, editado por Moglia Ediciones, Colección Ojo lector (2022).

En La tabla del once, texto que inicia el libro, la voz de Julia, la narradora protagonista, es descriptiva y coloquial. Recrea una vida rural y un cuadro de familia inquietante, que va ganando en asombro y peligro, conjugando el costumbrismo del campo, con su granja, animales, río, bosquecillos, arroyos y la relación peculiar de Julia con su hermana Milita. La realidad de la personalidad de Milita, los hermanos, la madre y el padre, se va develando de a poco, en un final que sorprende y no deja de ser acorde con el desarrollo del cuento.

En Bajo esta ciudad hay ríos, el extrañamiento bordea lo fantástico en el delirio de un hombre que intenta escribir bajo la amenaza de que en cualquier momento puede ocurrir una tragedia.

La dosificación de un suspenso amenazante, en Justo hoy se te ocurre, con un final nada efectista, hipnotiza a Anita en su recorrido por una casa ajena, quien dice que “la gente de plata sabe rodearse de cosas lindas”. Deambula con algo de remordimiento por el jardín, quieto y oscuro, la casa de dos plantas, la pileta y el piano lustroso. Guarda cosas en una bolsa. Le cuesta elegir: finalmente elige un libro de poemas y un candelabro con una vela nueva. Todo un símbolo para un personaje que empatiza con el lector.

En Llevarás el dolor en tu salto, la decisión de Inés hace reflexionar hasta dónde puede llegar en su intensidad el amor pasión, el dolor y la frustración. Y hasta dónde los terceros pueden incidir con sus acciones para que la decisión no sea trágica.

Un libro de cuentos puede lograr la unidad de varios modos, entre otros, a través de la temática que los comprende, igualmente en desarrollar las acciones en el mismo espacio o el mismo tiempo y también con personajes que se repiten en los relatos. En el caso de Aprender a flotar es el estilo, directo y por momentos coloquial de la autora, con las descripciones justas y necesarias para caracterizar a un personaje y su ambiente, lo que le da unidad al texto.

Como en sus dos libros anteriores, Te juro que es por tu bien (2020) y Mientras vence afuera la sombra (2021) ambos publicados por la editorial Palabrava, Susana Ibáñez demuestra que es una escritora que sabe captar la atención del lector con una escritura profunda y de calidad ajena al simplismo y los desbordes efectistas.


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