DE LOS JUSTICIALISTAS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS, 4ª parte de la Saga del Gaucho sin Cabeza

  • Autor: Agente Rayo
  • Género: Literatura y Novela
  • ISBN: 978-987-33-8077-8
  • Nº Páginas: 220
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Año: 2015

La Saga del Gaucho sin Cabeza, está basada en bien documentados episodios de la historia Argentina del período de Juan Manuel de Rosas y los Mazorqueros, la ambición británica en el Río de la Plata, los refugiados nazis de la Segunda Guerra Mundial en la Patagonia, el Peronismo y la energía nuclear, Evita, su cadáver, más algunos episodios referentes al nefasto golpe de estado de 1955 y sus consecuencias. Por otro lado la historia se completa con discutibles investigaciones y esclarecimientos sobre momentos oscuros de estos mismos episodios y personajes, todo dentro de los confines del misterioso pueblo Villa Durazno, dominado por las espléndidas Azucenas expertas en el sexo y la lucha con facón, visitadas regularmente por un sobrenatural personaje decapitado. La Saga del Gaucho sin Cabeza se puede interpretar como una ficción que hace un humilde intento de explicar, con imaginación, una realidad que siempre nos supera, por más que haya: sexo, sangre, muerte, guerra, gauchos, unitarios, federales, alquimistas, científicos, brujas, hechiceras, aquelarres, orgías, camellos, caranchos, peronistas, cumbia, contrabandistas, conspiradores, ingleses, franceses, bibliófilos, nazis, ninjas, chinos, mapuches, judíos, cristiamos, mormones, macheteros, degollados, emoción, pasión y amor. Pero, como se dice en estas latitudes, es lo que hay. En la 3ª parte de la Saga del Gaucho sin Cabeza, “Un Homungulem para la Argentina” , unos ocultistas trataron de crear este monstruo utilizando, entre otras cosas, el útero extirpado de Evita, y las manos de Perón amputadas al cadáver en 1987. Fueron hasta Villa Durazno, pueblo gobernado por las espléndidas Azucenas expertas en el sexo y el combate, sobre todo con cuchillos, a conseguir la cabeza del Gaucho, único elemento que les faltaba para fabricar la Creatura. La empresa fracasó, el monstruo fue destruido y el ejército de mercenarios compuesto por ninjas del conurbano bonaerense, macheteros del norte, y chinos de supermercado, fue aniquilado por las Azucenas. Solo un ninja sobrevivió perdiendo las dos piernas y, una vez a salvo, pudo contactarse con el comité de base de su barrio, “De los Justicialistas de los Últimos Días” para decirles que las manos de Perón estaban en el pueblo. El devoto justicialista, Juan el Ortiba, líder del barrio, no duda en emprender el rescate de las manos de Perón y así convertirse en el conductor de la Argentina a su destino de grandeza. En Villa Durazno las Azucenas se preparan para la Celebración, fiesta anual en honor al Gaucho sin Cabeza, y cuando discuten el tema de las carrozas alegóricas surge la rivalidad entre ellas porque un grupo reinvica su protagonismo por poseer la mano derecha, (que no saben que es de Perón), trofeo del triunfo en contra del Homungulem. El otro grupo, posee la mano izquierda pero no le da importancia. Por primera vez se instala la división en el pueblo entre las manos derecha e izquierda, rivalidad que deberán resolver en duelo a muerte entre las dos facciones. Los “Justicialistas de los Últimos Días” que se llaman así por haber usurpado un templo mormón abandonado, disfrazados de élderes para pasar desapercibidos, van a Villa Durazno a recuperar las manos de Perón, lo que se sabe, no será fácil. En un combate apoteótico se dirimen los conflictos que las manos derecha e izquierda de Perón llevaron a Villa Durazno, pueblo al que se llega solo por destino, suerte o invitación, algo tan aleatorio como un destino de grandeza.

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