BIBLIOTECARIA PIONERA DEL ATENEO DE MADRID
Autora: Ana maría López Expósito
Una mañana de otoño, en el mercado de libros de segunda mano de la Cuesta Moyano de Madrid, entre trasnochados éxitos de ventas y restos de serie, encontré un ejemplar de un periódico en el que aparecía una fotografía de una mujer con toga y birrete que abría la portada del Diario de Navarra con fecha del 5 de diciembre de 1929: “Juana Capdevielle, primera mujer en Navarra en obtener el título académico de Filosofía y Letras”. Una noticia que acaparó toda mi atención desde el título. Costaba un euro. Pude averiguar en las páginas del interior que, en 1933 Juana Capdevielle, joven y competente bibliotecaria de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense, consiguió también el puesto de jefe técnico del Ateneo de Madrid, donde, a instancia suya, realizó su última actuación antes de la guerra el grupo teatral La Barraca. La noticia me interesó especialmente cuando descubrí que se trataba de una bibliotecaria, yo en esa etapa era la encargada de dirigir una biblioteca en el Colegio Público para el que trabajaba. Volví a ser consciente de mi ignorancia.¿Cómo era posible que no conociera la trayectoria de Juana Capdevielle? Conforme devoraba las páginas del periódico, iba apoderándose de mí la necesidad de conocer algo más sobre la mujer que al igual que yo daba tanta importancia al tema de los libros y la lectura. Descubrí que en julio de 1930 obtuvo plaza como archivera en la Biblioteca Nacional. Allí participaría en charlas y conferencias en compañía de Pío Baroja y Ramón J. Sender, además tuvo como profesor a Claudio Sánchez Albornoz y a Ortega y Gasset y fue compañera de mi admirada María Zambrano. Capdevielle ocupó cargos destacados en el ámbito educativo y cultural durante la Segunda República Española. Trabajó por la implantación de la Clasificación Decimal Universal en la biblioteconomía española, que yo conocía en profundidad y estaba enseñando a mis alumnos. Además de participar en diferentes congresos y jornadas; en una de ellas trató sobre “El problema del amor en el ambiente universitario”. Juana hizo gala de su gran capacidad intelectual desde bien joven. En sus estudios en el Instituto de Pamplona consiguió un expediente extraordinario de mérito, obteniendo el Premio Ansoleaga. Se casó por lo civil –en marzo de 1936– con el abogado, militante de Izquierda Republicana y político Francisco Pérez Carballo, también letrado del Congreso de los Diputados, que fue nombrado entonces Gobernador Civil por A Coruña. Con el estallido de la guerra, su marido fue detenido y asesinado. Juana fue enviada a prisión embarazada. El 18 de agosto de 1936, el mismo día que Federico García Lorca, fue asesinada. En la noche oscura, se apagaron dos estrellas. Su trágica muerte simboliza la pérdida de talento y progreso que sufrió España en ese período. Diversas iniciativas, como calles y placas conmemorativas, honran su figura en reconocimiento a su legado. Fue ejemplo de la lucha por la cultura, la educación y los derechos de las mujeres. Nos despedimos con una breve carta de amor de su esposo, conservada por la familia: «Juana: Has sido lo más hermoso de mi vida. Donde esté y mientras pueda pensar, pensaré en ti. Será como si estemos juntos. Beso tu anillo una vez cada día. Te quiero. Paco. Para Juana Capdevielle, mi querida esposa. Viernes, 24 de julio de 1936, cinco de la madrugada».