¿El derecho a existir de Israel?
Alan Hart
ICH
El lunes 12 de octubre, el Primer Ministro Netanyahu inauguró la sesión de invierno de la Knesset [Parlamento israelí] arremetiendo contra el Informe Goldstone que acusa a Israel de cometer crímenes de guerra y prometiendo que nunca permitirá que israelíes sean juzgados por haberlos cometido. Pero ése no fue su mensaje principal. Fue un llamado, presentado – pensé – con cierta desesperación, a la ‘dirigencia palestina', presumiblemente a la dirigencia del “presidente” Abbas y a sus compinches de Fatah, dirigentes que son considerados por numerosos, si no por la mayoría de los palestinos, como títeres estadounidenses e israelíes en el mejor de los casos, y como traidores en el peor.
Netanyahu volvió a llamar a esa dirigencia a aceptar el reconocimiento de Israel como Estado judío, diciendo que era, y sigue siendo, la llave para la paz. Y siguió dale que dale con el mismo tema.
“Durante 62 años los palestinos han estado diciendo ‘no’ al Estado judío. Una vez más llamo a nuestros vecinos palestinos – decid ‘sí’ al Estado judío. Sin el reconocimiento de Israel como el Estado de los judíos no podremos lograr la paz… Un tal reconocimiento es un paso que requiere coraje y la dirigencia palestina debería decir la verdad a su pueblo – que sin ese reconocimiento no puede haber paz… No hay alternativa a que los dirigentes palestinos muestren coraje reconociendo el Estado judío. Ha sido y sigue siendo la auténtica llave para la paz.”
Como señaló Ha’aretz
en su informe, la demanda de Netanyahu de la aceptación
palestina de Israel como Estado judío es para él “un modo de
asegurar el reconocimiento del derecho de Israel a existir,
a diferencia del simple reconocimiento de Israel”. Es, como
agregó Ha’aretz, el reconocimiento que Netanyahu y muchos
otros israelíes ven como el verdadero núcleo del conflicto
israelí-palestino.
En nombre del
pragmatismo, la disposición a “simplemente reconocer” a
Israel – queriendo decir aceptar y vivir en paz con Israel
dentro de sus fronteras previas a junio de 1967 – ha sido
hace tiempo la posición formal palestina y panárabe. ¿Por
qué no llega a reconocer el “derecho a existir” de Israel, y
por qué, realmente, es tan importante para el sionismo que
los palestinos reconozcan ese derecho?
La respuesta es la
siguiente:
Según la historia, tal como la escribió el vencedor, el
sionismo, Israel recibió su certificado de nacimiento y por
lo tanto su legitimidad mediante la Resolución de Partición
de la ONU del 29 de noviembre de 1947. Se trata de un
disparate propagandístico.
En primer lugar, la ONU sin el consentimiento de la mayoría
del pueblo de Palestina, no tenía derecho a decidir la
partición de Palestina o a asignar parte alguna de su
territorio a una minoría de inmigrantes extranjeros para que
ellos establecieran su propio Estado.
A pesar de eso, por el más estrecho de los márgenes, y sólo
después de una votación amañada, la Asamblea General de la
ONU aprobó una resolución para dividir Palestina y crear dos
Estados, uno árabe, y otro judío, sin que Jerusalén formara
parte de uno de ellos. Pero la Resolución de la Asamblea
General fue sólo una propuesta – lo que significa que no
podía tener ningún efecto, no podía convertirse en política,
a menos que fuera aprobada por el Consejo de Seguridad.
La verdad es que la
propuesta de partición de la Asamblea General nunca llegó al
Consejo de Seguridad para ser considerada. ¿Por qué no?
Porque EE.UU. sabía que, si era aprobada, sólo podría ser
implementada por la fuerza en vista del grado de oposición
árabe y otra musulmana; y el presidente Truman no estaba
dispuesto a utilizar la fuerza para dividir Palestina.
Por lo tanto el plan de partición estaba invalidado y la cuestión de qué diablos hacer respecto a Palestina – después de que Gran Bretaña había hecho un lío y se había ido, rindiéndose efectivamente ante el terrorismo sionista – fue devuelta a la Asamblea General para más discusión. La opción favorecida y propuesta por EE.UU. era un fideicomiso temporal de la ONU.
Mientras la Asamblea
General estaba discutiendo qué hacer, Israel declaró
unilateralmente su existencia – desafiando efectivamente la
voluntad de la comunidad internacional organizada, incluido
el gobierno de Truman.
La verdad en aquel
entonces era que el Estado sionista, que llegó a ser sobre
todo como consecuencia de la limpieza étnica pre-planificada,
no tenía derecho a existir y, es más, no podría tener
derecho a existir A MENOS… A menos que fuera reconocido y
legitimado por los que fueron desposeídos de su tierra y sus
derechos durante la creación del Estado sionista. En el
derecho internacional, sólo los palestinos podían dar a
Israel la legitimidad que ansiaba.
Y esa legitimidad era
lo único que los sionistas no podían y no pueden arrebatar a
los palestinos por la fuerza.
No es de extrañar que
el primer ministro Netanyahu esté más de un poco preocupado
al respecto.
Los dirigentes de
Israel siempre han conocido esa verdad. Es hora de que el
resto del mundo lo sepa.
….
Alan Hart es ex corresponsal extranjero de ITN y de Panorama de la BBC, quien cubrió guerras y conflictos dondequiera ocurrían en el mundo y se especializó en Oriente Próximo. Autor de: “Zionism: The Real Enemy of the Jews: The False Messiah (Zionism, the Real Enemy of the Jews).” Tiene su blog en http://www.alanhart.net/
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
