La batalla entre la pantalla y la pluma
Por: Sara Araújo Castro / Angélica Gallón 26 Feb 2009
Panorama sobre la polémica que hay entre Google y los autores de libros reproducidos sin autorización.
Cuando en 2004 el enorme buscador web, Google, anunció que habría de montar a la red las bibliotecas de cuatro de las más grandes universidades norteamericanas (Michigan, Oxford, Harvard y Cornell) más la de Nueva York, el mundo entero celebró la posibilidad de acceder libre e ilimitadamente a estas inmensas fuentes de información. Entonces se habló de que sería sólo una parte de las bibliotecas, aquella que no estuviera protegida ya por derechos de autor, un detalle al que muy pocos le prestaron atención.
No obstante, la buena noticia se vio empañada por el disgusto de las asociaciones de derechos de autor, escritores y titulares de derechos, cuando empezaron a encontrar que en esta página aparecían obras aún protegidas que habían sido digitalizadas sin previo aviso. En algunos casos aparecían publicadas parcialmente, en otros se anunciaba vista restringida, pero de cualquier manera habían sido copiadas en medio digital sin consultar con sus dueños.





